Cuando estoy muy feliz pienso que vivo en un arco iris. Es un paréntesis entre las malas épocas llenas de días grises y lluviosos y la normalidad del Sol que te obliga a hacer lo que toca porqué toca y no hay opción.
En cambio, la felicidad absoluta es efímera como un arco iris, no la tienes siempre, es muy bonita y tienes que disfrutarla al máximo porque no sabes cuanto va a durar.
Aunque tengas motivos por sonreir, no todos los días son iguales: algunos son azules, otros verdes y hasta morados y rojos, ninguno es igual que el otro, siempre hay sorpresas y cosas nuevas que aprender. Como dice mi madre para gustos colores y nunca te iras a dormir sin haber aprendido algo nuevo.

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